El derecho a la verdad
1-2 jun 2022
Uno de los elementos que diferencian las democracias de las dictaduras es la posición que ocupan la verdad y la mentira en cada una de ellas. Mientras que las democracias no pueden vivir sin la verdad, las dictaduras no pueden sobrevivir a ella. Igual que las dictaduras necesitan la mentira para sobrevivir y por eso se protegen por todos los medios de ser expuestas a la verdad, una democracia en la que no es posible conocer la verdad no puede ser calificada como tal.
Para que los ciudadanos pueden exigir cuentas a sus políticos y éstos puedan rendir cuentas ante ellos, es imprescindible poder establecer los hechos. Para ello, son necesarios medios de comunicación libres y plurales, ciudadanos bien informados y una esfera pública donde sea posible intercambiar argumentos razonados basados en hechos. Por esa razón, cuando en el espacio público de una democracia aparecen referencias a los hechos alternativos o directamente, a la posverdad, sabemos que nuestra democracia está en serio riesgo.
La desinformación, entendida, de acuerdo con la definición de la Comisión Europea, como “información verificablemente falsa o engañosa que se crea y presenta para engañar deliberadamente a la población” representa una gran amenaza a la democracia. Erosiona la confianza de la ciudadanía en las instituciones, los medios de comunicación y los expertos, polariza las opiniones ciudadanas y, en último extremo, lleva a la ciudadanía al cinismo, la apatía y la confusión. Esa desinformación, de carácter intencional y planificada, suele ser empleada por fuerzas extremistas para acceder el poder y socavar las instituciones democráticas o, alternativamente, por potencias extranjeras, generalmente de corte autoritario, con el fin de deslegitimar o manipular el apoyo de la ciudadanía a la política exterior, seguridad y defensa de las democracias.
La responsabilidad en la lucha contra la desinformación compete múltiples actores: a las plataformas en línea y las redes sociales, a los servicios de intercambios de vídeos, a los motores de búsqueda y servicios de mensajería instantánea, a los medios de comunicación, a los poderes públicos y a la ciudadanía. Este Foro tiene como objeto establecer las responsabilidades y posibilidades de actuación de cada uno de estos actores a la hora de colaborar en la búsqueda de un espacio público democrático y de calidad. Para ello, contamos con una serie de expertos de primer nivel en estas cuestiones.
Con la colaboración de MODERNA
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