La transición energética requerirá un gran pacto en la Unión Europea

5 Mar 2024

Una transición hacia fuentes de energía renovable, así como una menor dependencia de combustibles fósiles extranjeros, son cuestiones clave para trabajar hacia una transición energética efectiva. Así lo han puesto de manifiesto expertos del ámbito nacional e internacional en el XI Foro de Economía del Centro de Estudios de Políticas Públicas y Gobierno de la Fundación Universidad de Alcalá (CEPPyG), que ha llevado el título de “Autonomía Estratégica: Desafíos Inmediatos”.

Estos dos días, más 100 políticos en activo de todo el arco parlamentario y de la Administración nacional y de las CC.AA., se han dado cita en este encuentro celebrado en el Congreso de los Diputados, para ahondar en los retos que debe afrontar Europa en aras de una menor dependencia económica.

Nuestro modelo de consumo depende actualmente de fuentes energéticas ricas en carbono, cuya combustión ha forzado el calentamiento del planeta, más allá de los ciclos climáticos naturales. Para Mariano Marzo, catedrático emérito de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la UB, la mitigación de este fenómeno pasa por la denominada transición energética.

Afrontamos una tarea que requiere un gran pacto o coalición, basado en la ciencia y la tecnología, que incluya a gobiernos, entidades financieras, inversores y empresas y, en definitiva, a todos los sectores sociales y ciudadanos comprometidos en la lucha contra el cambio climático”, señala el Prof. Marzo.

Esta transición, a diferencia del actual sistema energético basado en combustibles fósiles, requiere un aumento significativo de la demanda de los denominados minerales críticos (cobre, litio, níquel, cobalto, etc.). Dependiendo del escenario de transición energética que se considere, en 2040 y a escala global, dicha demanda podría multiplicarse por seis respecto a la demanda actual.

Durante los dos últimos siglos la geopolítica energética ha pivotado en torno a los combustibles fósiles, pero el cambio climático y las respuestas internacionales a este fenómeno están propiciando profundos cambios en la geopolítica energética global. La transición energética hacia un modelo descarbonizado implica una transición extractiva, de los hidrocarburos a los minerales, y esto supone la aparición de nuevos actores y patrones en el comercio internacional de la energía, así como un nuevo juego geopolítico”, destaca el Prof. Marzo.

Y es que, los estados están compitiendo por el control de las cadenas de suministro de las tecnologías bajas en emisiones de carbono. En la actualidad, China encabeza de forma destacada esta competición. “Los países industrializados de nuestro entorno ya están reaccionado frente al supuesto que permitiría al gigante asiático ocupar una posición de privilegio en el hipotético nuevo orden energético global, a través de la elaboración de planes y diseñando iniciativas estratégicas que deberían ser puestos en práctica de manera coordinada e inmediata”, concluye Marzo.

Los expertos han presentado a la autonomía estratégica como un elemento indispensable para la planificación a medio y largo plazo, tanto en el ámbito político como medioambiental. “Una Europa con más recursos y, por tanto, con un mayor nivel de autonomía, puede afrontar de manera más estratégica su relación con otras potencias, como Estados Unidos, fortaleciendo el multilateralismo”, subraya Tomás Mancha, coordinador del Foro.

Por su parte, Carmen Mateo, directora del CEPPyG y presidenta de Cariotipo, subraya el papel fundamental del Centro de Estudios en este tipo de encuentros entre la academia y la política, ya que “nos permite afrontar la búsqueda de soluciones a los nuevos retos que se plantean”.

Por último, María Sarabia, vicerrectora de Relaciones Institucionales y Coordinación de la Universidad de Alcalá, ha destacado durante su intervención que «Europa ha de actuar unida y ejercer un liderazgo que garantice la defensa de sus intereses, libertades y valores al mismo tiempo que España ha de continuar consolidando sus prioridades geoestratégicas. Para ello, señorías, sepan que la Universidad de Alcalá seguirá siendo un faro del conocimiento que les acompañará a lo largo de toda su vida y la de sus sucesores».

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